AGF y BIOGAS MAXX alcanzan un acuerdo para exportar tecnología en el sector del biogás

En las últimas dos semanas ha visitado España una delegación de BIOGAS MAXX INC, encabezada por su Director General, sr. L. López Alcalá. El objeto de esta visita era concretar el marco de colaboración entre ambas empresas para desarrollar nuevas oportunidades de negocio. BIOGAS MAXX ha estado trabajando en el sector del biogás en los últimos cinco años, centrando su actividad en Hispanoamérica y EE.UU. En esta visita han recorrido, junto con varios miembros del equipo de AGF, las plantas de biogás construidas y operadas por AGF. Se han visitado también las obras de la planta de biogás que AGF está ejecutando en Tarragona, donde han podido evaluar la evolución de la obra y los detalles de este singular proyecto.

El Sr. López ha podido ver la operación de la planta de BIOGASNALIA, que ha concluido su puesta en marcha, situada en el P.I. de Villalonquéjar, en Burgos. En esta planta se ha dado formación a la delegación de BIOGAS MAXX para actualizar sus capacidades a la tecnología de AGF.

Visita guiada a BIOGASNALIA por Francisco Guzmán, director general de AGF.

Como resultado de la visita, AGF y BIOGAS MAXX han sellado un acuerdo comercial estratégico: BIOGAS MAXX será el representante de AGF para EEUU e Hispanoamérica.

Se espera con este acuerdo poder arrancar los primeros proyectos en México de plantas de biogás con la tecnología AGF. Se considera estratégico la gestión de los residuos en origen, siendo el modelo de Planta de Baja Potencia (PBP) la mejor solución para la realidad americana.

Francisco Guzmán (AGF) revisa con el sr. López (BIOGAS MAXX) detalles constructivos de la planta de biogás de Tarragona.

AGF en EXPOBIOMASA 2017


El pasado martes día 27 de septiembre Fernando Selva, encargado de promoción, desarrollo de proyectos y administrador de AGF Ingeniería de Procesos, participó en las charlas sobre biogás en el marco de EXPOBIOMASA 2017. Con la intervención El futuro del biometano: Biometagás la Galera, Fernando Selva presentó la labor de AGF dentro del sector del biogás nacional e internacional. Explicó de manera resumida y en términos de potencia e inversión la planta de biogás que actualmente estamos arrancando en Burgos. Comentó también todo nuestro trabajo en equipos y unidades de procesos prefabricados que diseñamos, vendemos e instalamos en nuestras plantas. Pero la mayor atención estuvo en la planta de biogás que actualmente está en construcción en la provincia de Tarragona, cuya entrega está estimada a finales de 2018.

La planta de Biometagás La Galera está diseñada para procesar más de 120 t/día de residuos orgánicos industriales biodegradables. Tendrá potencias equivalentes superiores a 1,5MWe y el objetivo es la venta directa del biogás. Esta planta contará con elementos anexos como una planta de Nitrificación DesNitrificación (N.DN), planta de enriquecimiento de biogás a biometano, unidad de higienización/esterilización, sistemas de compresión, sistemas de inyección a tubería de suministro, etc.

La jornada acabó con una mesa redonda donde participó Francisco Guzmán, gerente de AGF. Los distintos ponentes contestaron a la preguntas que se realizaron desde los asistentes y la organización del evento.

Queríamos aprovechar para agradecer a la organización de EXPOBIOMASA su invitación a participar en este evento referente de las energías renovables.

Compartimos un artículo resumen de la jornada, del periodista Javier Rico:

Biogás EXPOBIOMASA 2017

PLANTAS DE BIOGÁS DE NUEVA GENERACIÓN 1. Salas de Bombeo y Unidades Prefabricadas

Desde que inauguramos esta página web hace menos de un año, nos propusimos socializar el biogás. La imagen de esta energía renovable tanto en España como en Europa ha estado centrada en los grandes depósitos circulares con vistosas cúpulas, pero una planta de biogás es mucho más que eso en términos de ingeniería. Disponer de un correcto diseño de la planta que permita fácilmente trasvasar líquido de un punto a otro es de vital importancia para la operación y el correcto funcionamiento de la planta. Estas tareas las llevan a cabo en las salas de bombeo.

En estos últimos años estamos participando a nivel internacional en multitud de proyectos. Dentro de las diversas tareas que ejecutamos, cabe destacar la construcción de las salas de bombeo y control de las plantas de biogás. Se fabrican en España a medida de cada proyecto y son enviadas a destino, principalmente Reino Unido.

Estas plantas son diseño de AGF, tanto a nivel de concepción integrado dentro del P&ID de las propias plantas de biogás, como en ejecución tridimensional. Nuestros socios de SERBUSA las convierten en realidad. Y llevamos hasta la fecha una decena de ellas.

Estas salas de bombeo contienen los equipos de impulsión para la línea de lodos de toda la planta, así como la generación de oxígeno para el proceso bioquímico y la distribución de calor de toda la planta.

Hoy inauguramos el que esperamos sea un serial de vi­deos sobre nuestras Plantas de Biogás de Nueva Generación. Empezamos con las salas de bombeo modulares y las unidades prefabricadas tanto para plantas de biogás como para otras industrias.

En este video pretendemos mostrar lo que hemos hecho en el mercado internacional exportando soluciones modulares prefabricadas, así como nuestras capacidades como ingeniería.

AGF en Andaluces por España

Hace unas semanas estuvo un equipo de Canal Sur Televisión entrevistando al ingeniero de AGF Julio Martínez para el programa Andaluces por España. Estuvieron grabando varias tomas desde nuestra oficina en Burgos y durante la construcción de una Planta de  Biogás de Nueva Generación.
En el vídeo tanto Julio Martínez como Francisco Guzmán, director general de AGF Ingeniería de Procesos, participan y explican de manera breve algunos aspectos de la empresa y una Planta de Biogás de Nueva Generación.

El biogás como Política de Estado

El desarrollo de las energías renovables ha sido sorprendente y esperanzador en la última década a nivel mundial, aunque muy especialmente en Europa. Han pasado de ser meras quimeras futuristas a ser una realidad responsable de una parte importante de la producción energética de algunos países. Tal ha sido esta realidad que incluso en la actualidad hay países que pretenden ser independientes energéticamente en un horizonte relativamente cercano. Algo totalmente revolucionario desde el punto de vista histórico. La dependencia energética ha marcado la política y las relaciones internacionales desde la revolución industrial. Este avance en las renovables se ha basado en políticas que han primado la producción eléctrica mediante energías limpias y que han permitido un gran desarrollo de tecnologías y procesos que, desde distintos puntos iniciales, han madurado hasta convertirse en una realidad al abrigo de este mercado primado.

Personalmente no soy muy partidario de primar cualquier tipo de producción energética, pues creo que generan mercados ficticios e ineficientes, y van en contra de la optimización de los procesos; pero es innegable que son útiles y que han servido para arrancar ciertos sectores y conseguir objetivos políticos, sociales, empresariales y medioambientales específicos. Quizás es importante diferenciar que primar la producción energética no es subvencionar, pues sólo se obtiene prima por lo producido, no por lo invertido. Además, es innegable que la maduración necesaria para que muchas ideas hayan pasado a ser realidades se ha acelerado gracias al fomento gubernamental con marcos primados. Pero aun así considero que la industria del biogás está lo suficientemente madura técnicamente como para desarrollarse en un mercado no primado, siempre y cuando los procesos y los diseños sean mucho más eficientes de lo que han sido hasta ahora.

Para el gran público son famosos los grandes parques eólicos o las plantas termosolares, pero se desconocen otras fuentes de energía renovable de gran interés económico y ambiental, como es el biogás.

Al igual que el desarrollo ha concentrado las poblaciones, se han concentrado los medios para poder abastecerlas. Este hecho ha generado un fenómeno paralelo: la concentración de residuos industriales. El biogás viene, en países como España, a dar solución a esa gestión de residuos orgánicos. Una planta de biogás concentra y optimiza en una instalación industrial el mismo proceso que la naturaleza llevaría a cabo en una superficie determinada de terreno en un periodo de tiempo mucho más prolongado. Las plantas de biogás derivan las rutas metabólicas hasta la producción de un gas combustible, el metano. Este gas, una vez combustiona libera la energía química que contiene, así como CO2 y agua. Este CO2 es de ciclo corto, y no contaminante. Finalmente se devuelven a la atmósfera los mismos compuestos que las plantas necesitan cuando sintetizan compuestos complejos mediante la fotosíntesis.

Esto significa que, si una nación destina una parte del CO2 captado por las plantas de su territorio a la producción de biogás, se puede generar energía de forma sostenible cerrando el ciclo del carbono. Ese CO2 captado por las plantas puede traducirse en un cultivo energético no lignocelulósico -en otras palabras, que no sea madera- o como residuos orgánicos biodegradables de la industria o, simplemente, la basura orgánica que todos tenemos a diario en casa.

En esto influye mucho la climatología de la zona. La pluviometría por ejemplo permite producir cultivos energéticos en algunos países en condiciones de costes que serían imposibles en países más secos, donde estos cultivos serían de regadío, por lo tanto muchos más caros. En los países del centro y norte de Europa toda la industria del biogás se ha desarrollado en base a los cultivos energéticos, cosa impensable en España. Pero gracias a eso en Alemania hay en operación, según datos del 2015, más de 9.000 plantas de biogás. Este número es muy sorprendente y ha convertido a las plantas de biogás en un elemento común del paisaje alemán.

Hagamos una reflexión desde el punto de vista energético. Las plantas de biogás tienen una potencia variable, pero lo más común está entre 500 y 1,5MWel. de producción eléctrica (MWel.). Pero el destino del gas generado no es siempre la producción de electricidad, sino que hay plantas para inyección de biometano a la red de gas natural, que suelen ser de mayor potencia que las eléctricas. Por simplificar, imaginemos que todas esas plantas son sólo de 500kWe destinadas a producción eléctrica. Estaríamos ante una potencia eléctrica instalada cercana a unos 5.000MWel. Las plantas de biogás producen de manera bastante constante, y más cuando se trabaja con cultivos, ya que no hay modificación de la alimentación y se tienen almacenado años de materia prima en silos. Por lo tanto, se pueden considerar unas 7.500 horas anuales de funcionamiento como fácilmente alcanzables, por lo que estamos hablando de un potencial de producción elevadísimo. Pero estos números son sólo una estimación, si vamos a los datos disponibles, en 2010 había una capacidad instalada en Alemania de 2.291MWel. y la producción eléctrica era de aproximadamente 12.8TWh/año.  En el año 2015 ya había una potencia equivalente eléctrica instalada de más de 4.100MWel. Para poder ponderar estos datos téngase en cuenta que la central nuclear de Almaraz, en Cáceres, tiene dos reactores con una potencia de 1.049MWe cada uno. Su producción anual es de 15.8TWh/año. En España hay instalados 7.416MWel. de energía nuclear, repartidos en 7 reactores por todo el país.

Por lo tanto, puede decirse que Alemania dispone de una potencia instalada en biogás comparable con la nuclear española y cuya producción es similar al 80% de nuestra producción nuclear.

Puede resumirse que Alemania ha demostrado que esta industria puede llegar a hacerla comparativamente similar a la nuclear desde el punto de vista de potencia y producción; pero con varias diferencias muy destacables: el biogás genera energía de forma distribuida por todo el territorio, principalmente en medio rural, generando muchos empleos, reduciendo la huella de carbono, tanto por lo que se deja de emitir con la gestión de residuos pero principalmente por lo que se ahorra de combustible fósil al tratarse de cultivos. Toda esta producción energética viene en gran medida de mantener la economía rural del país, fijar población, mantener la producción de campos de cultivos, de reducir las importaciones de combustibles fósiles y de fertilizantes, de generar una industria exclusiva de este mercado tanto de construcción -desde empresas de ingeniería, a nuevos equipos o patentes-, como de mantenimiento y operación de estas instalaciones. Y, sobre todo, el evitar los riesgos latentes de la energía nuclear y la gestión de residuos tan peligrosos en intensidad y duración.

Pero esas no son más que sinergias con respecto al verdadero objetivo. Un objetivo de política de Estado. De interés nacional.

Alemania importa gas natural, siendo uno de sus principales proveedores Rusia, con gasoductos a través de Ucrania. En caso de una coyuntura internacional que degenere en problema de corte total o parcial del suministro externo de gas natural, como ha pasado en la historia reciente; Alemania puede generar de sus propios recursos una cantidad ingente de energía, ya que puede destinar parte de las plantas de biogás de producción eléctrica a plantas de generación de biometano mediante algún tipo de incentivo. Así, la red de gas natural del país puede potencialmente recibir la producción equivalente a varias centrales nucleares en forma de biometano generado principalmente de los cultivos del país y amortiguar las posibles fluctuaciones externas.

Es independencia energética.

Inicialmente se incentivó la producción eléctrica y posteriormente la inyección a la red de gas natural. La potencia eléctrica instalada es, como se ha dicho, de 4.100MWe, pero si se destinan las plantas a producir biometano para la red de gas natural, la potencia real se dispara alrededor de los 10.000MW.

En Reino Unido, cuyo mercado nos queda relativamente más cerca en cuanto a volumen o posibilidad de desarrollo, se han construido en estos últimos años unas 548 plantas, con una potencia equivalente eléctrica de 713MWel.eq. Están en permiso unas 400, con valor de potencia de casi 500MWel.eq. Segú datos disponibles, en Reino Unido la industria del biogás ha generado unos 60.000 puestos de trabajo, ha reducido las emisiones del país en un 4% y ha reducido la importación de gas natural en 2.400 MM€ anuales.

En España el sector apenas ha despegado con unas decenas de plantas. El biogás en nuestro país debe afrontar retos propios, pero su potencial es muy considerable. Falta en mi opinión voluntad política y altura de miras. Si que es cierto que en nuestro país no se puede plantear el cultivo energético para la producción de biogás a gran escala, pero sí se puede fomentar una gestión correcta de los residuos que pase por su conversión en biometano, y su transformación posterior en energía eléctrica, térmica o su venta directa. Y aquí el campo de desarrollo y su potencial es brutal, inconmensurable. Como importante productor que somos de alimentos, sean agrícolas, ganaderos o industriales, nuestra capacidad teórica de producción de energía mediante la producción de biogás es realmente importante.

Hagamos unos números excluyendo los sectores tradicionales. Se estima que la producción de basura por habitante en España ronda los 575kg al año. Si consideramos que el 10% es orgánica, se generan 2,7 millones de toneladas anuales de materia orgánica residual. Según datos públicos, sólo el 67% de la basura bruta va a vertedero. Si sólo un 10% de esa basura orgánica se gestionara en plantas de biogás, considerando una humedad el 90% y una producción de metano conservadora; se podrían generar anualmente unos 36TWh/año en forma de gas. Una vez convertido en energía eléctrica se dispondrían de unos 15TWhel/año. Una producción similar a la de la central nuclear de Almaraz. Y no hemos salido de la gestión de la fracción orgánica de los RSU, cuyo potencial se pierde en gran medida actualmente en las pilas de estabilización de los vertederos. Si a esto añadimos otros residuos, el potencial es, como decimos, inmenso.

Desarrollar este potencial debería ser política de Estado, un objetivo como nación. Al igual que Alemania, España debería plantearse su situación en el mundo y marcarse como objetivo nacional intentar alcanzar el mayor grado de independencia energética posible. Ese será un mercado estable y estratégico. Y este planteamiento no pasa por políticas de marcos retributivos primados sino por políticas de fomento fiscal, de apoyo inversor y, sobre todo, de exigencia del cumplimiento de normativas ambientales europeas ya vigentes que precisa el activo apoyo de las autoridades para su cumplimiento. No creemos en los marcos primados en España por dos motivos principales: primero que la negativa experiencia previa en nuestro país retraería el ánimo inversor y segundo porque tecnológicamente se ha avanzado lo suficiente como para no necesitarlas.

Pero para esto se ha de querer tener un lugar en el mundo, un objetivo como nación. Sin complejos, indigestiones de mala historia ni dudas de legitimidades. En mi opinión son estos objetivos de país los que hacen a las naciones estables y a los Estados fuertes. Y qué mejor objetivo que éste, aumentar la cuota de independencia energética. El primer país del mundo que sea independiente energéticamente habrá abierto el camino, y sus empresas serán las más pioneras del planeta, por no hablar de algo incontable: el prestigio histórico de haber sido el primero. El orgullo de pertenecer a un país de vanguardia y de estar subido al tren de la coyuntura histórica. Podemos estar viviendo otro siglo XIX, y volvemos a situarnos, al igual que entonces, en el “que inventen otros”. Podemos estar boicoteando de nuevo el submarino de Peral del siglo XXI.

España debería estar en la vanguardia del reto de este momento histórico. Intentarlo a pesar de que nuestro país malgasta tanto talento en discusiones estériles, y tanta energía en asuntos poco constructivos o incluso destructivos. Cuando una nación consiga ser independiente energéticamente, y además lo sea liderado por las energías renovables, habrá abierto otra época en la historia, habrá dinamitado las relaciones internacionales tal y como las conocemos actualmente. Es posiblemente la próxima gran revolución.

¿Dónde queremos que esté España? Fijémonos este objetivo nacional.

Pero claro, esto es sólo mi opinión.

Fco. Guzmán Guzmán.

¡Comenzamos las obras!

Esta semana han comenzado las obras de la segunda planta de biogás de AGF en España. Se trata de un proyecto de una importancia grandísima, con el que esperamos poder demostrar que el biogás es rentable sin primas. Es un proyecto de una elevada inversión, de las más grandes que se han realizado, y no es sólo una planta de biogás al uso.

Es mucho más.

Es una concepción de proyecto bastante revolucionario, donde llevaremos a la práctica muchas de las ideas que hemos desarrollado durante estos años. No sólo innovamos en los procesos, sino también en los diseños y hemos optimizado mucho la integración de todos los elementos que componen la planta.

La construcción de este proyecto de gran envergadura se prolongará durante más de un año, por lo que para el verano del 2018 esperamos poder estar arrancando esta planta.

Iremos dando más información a medida que se avance con el proyecto.

El biogás existe, y con este proyecto vamos a intentar que sea rentable compitiendo en el mercado libre.

Entrevista en el Diario de Burgos junto a SERBUSA 13/06/2017

El pasado Martes 13 de Junio aparecía en el Diario de Burgos una entrevista al gerente de AGF Francisco Guzmán y a varios miembros de nuestro socio SERBUSA.

Para poder convertir en realidad los diseños de las Salas de Bombeo y Control para plantas de Biogás que AGF había desarrollado para el mercado británico, se necesitaba una empresa de montaje industrial. SERBUSA cumplía con todos los requisitos para ello y apostó por trabajar con nosotros en la valoración económica de las plantas cuando éstas eran aún una propuesta entre las muchas que estaban encima de la mesa de los inversores de Reino Unido.

Tras varios años de colaboración exitosa se han enviado e instalado unas seis hasta la fecha, y se espera duplicar esta cifra para los proyectos en Inglaterra y Escocia.

AGF considera a SERBUSA un socio estratégico para las muchas unidades de proceso prefabricadas que diseñamos. Por eso la ejecución de los proyectos que llevamos a cabo a escala nacional ha sido desarrollados de la mano de SERBUSA.

Como se lee en la noticia la colaboración con AGF le ha supuesto a SERBUSA que el 25% de su facturación anual se deba a estas salas de bombeo, incrementándose su plantilla en los últimos 2 años en un 40%.

Las salas de bombeo modular diseñadas por AGF han permitido acortar los tiempos de ejecución de todos los proyectos en varios meses, lo que ha sido clave para poder cumplir con las fechas límites de vertido de energía o de gas para conectar los distintos proyectos con una prima suficiente para justificar la rentabilidad de los mismos.

Las salas prefabricadas tienen marcado CE, son Unidades de Proceso autónomas para “llegar y enchufar” y van probadas de taller, tanto cableado, neumática, equipos, tuberías, etc.

Ponencia de AGF en Expoenergea 2017

En el marco de Expoenergea 2017  el gerente de AGF, Francisco Guzmán, fue invitado a dar una breve ponencia para explicar su actividad y visión del sector del biogás industrial en España.

Con el título “Biogás Industrial de Alta Eficiencia: Plantas de Nueva Generación”, Francisco Guzmán expuso cómo AGF ha conseguido entrar en el mercado nacional del biogás industrial.

En la ponencia desarrolla los tres pilares en los que se basa la tecnología y diseño de AGF para incrementar la rentabilidad del biogás:

  1. Reducción del coste de inversión mediante un aumento de la eficiencia de producción del proceso.
  2.  Reducción del coste de operación a través de un diseño de ingeniería depurado.
  3. Incrementar el valor añadido del producto, en este caso biometano, abriendo nuevos modelos de negocio.

Por último se comentan en el vídeo los proyectos en los que el equipo de AGF ha participado en el extranjero y los proyectos que están en desarrollo ahora mismo en España. Plantas en las que se cumplen los 3 puntos citados.

La industria del biogás en España: un estado de la cuestión

Planta de biogás modelo Q1000.2 de 1MW en Reino Unido, en la que ha participado AGF

A principios de este siglo se produjo la eclosión de las energías renovables en Europa, a través de medidas normativas de la mayor parte de los países, primando la producción eléctrica de origen renovable. Fue el surgimiento y desarrollo especialmente de las energías fotovoltaica y eólica y, en menor medida, la biomasa y el biogás.

Las medidas fueron diferentes de unos lugares a otros, aunque países como Alemania lideraron la política de incentivos. En los últimos años estos incentivos han venido a moderarse a causa de la crisis económica y los consiguientes déficits públicos, así como por  no haberse producido continuidad al espíritu de Kioto y por la falta de acompañamiento en la introducción de medidas limitadoras del cambio climático en las zonas más contaminantes del mundo, Asia y Norteamérica. No obstante, la creciente sensibilización de las poblaciones de estas zonas, permite abrigar cierto optimismo sobre el resultado de la conferencia de París, celebrada  a finales del año 2.015.

Realmente se puede decir del biogás que se trata de la energía más limpia existente, pues su utilización no se limita, como las demás energías renovables, a evitar el consumo de las energías fósiles (principales causantes del cambio climático), sino que evita la emisión libre a la atmósfera de dióxido de carbono y gas metano, al controlarlo anaeróbicamente, evitando sus emisiones y obteniendo utilidad energética del mismo.

Se trata, por lo tanto, de una energía verde que también limpia.

En Europa ha tenido especial desarrollo al abrigo de  muy interesantes incentivos en países como Alemania, en cuyo suelo se ha construido el 65% de las plantas de biogás existente en todo el continente. Otros países, como Italia y Dinamarca han seguido el modelo alemán. Sin embargo este modelo contiene la trampa de haberse permitido la introducción de cultivos energéticos para la producción de biogás, con lo que se ha restado del mercado elementos necesarios para la alimentación humana y animal, al tiempo que no se han agotado residuos contaminantes para el medio ambiente. La producción de biogás con cultivos reduce las emisiones equivalentes de los combustibles fósiles, pero no evita emisiones derivadas de la gestión de residuos. Recientemente Alemania ha prohibido la producción de biogás con cultivos energéticos en régimen primado de precios a partir de 2.017.

Al abrigo de una normativa muy favorable, el desarrollo de esta energía fue enormemente dinámico en Alemania, exportando no solo la tecnología básica, sino la derivada de la motorización necesaria para la cogeneración eléctrica, los equipos de impulsión, la instrumentación para el seguimiento del proceso, etc.

Precisamente, la cogeneración eléctrica fue quizás el segundo error del sistema de incentivos, por cuanto los rendimientos de los motores generadores difícilmente superan el 40% del potencial del gas utilizado. Sin embargo, los atractivos incentivos públicos permitían una rentabilidad interesante no obstante el bajo rendimiento eléctrico del proceso.

En España, con una normativa muy generosa en los incentivos para las energías eólica y fotovoltaica, se discriminó el biogás, donde las primas públicas a la producción eléctrica eran  un 35% inferiores a las del resto de países europeos. Ello, unido a las dificultades de desarrollar cultivos energéticos rentablemente por la escasa pluviosidad del país, motivó el escaso desarrollo del sector, con solo 30 plantas de digestión anaeróbica, frente a las más de 8.000 de Alemania.

La falta de otro referente, por otra parte, motivó que estas pocas plantas se construyeran según el modelo alemán, diseñado para la utilización de cultivos energéticos, y sin acuciantes necesidades de mejorar productividades, dada la generosidad de los incentivos públicos. Ello, unido a la falta de tecnólogos con conocimientos suficientes para el desarrollo de plantas alimentadas exclusivamente con residuos, incrementó las dificultades del sector. El broche a estas dificultades la ha puesto la posterior normativa del gobierno español, cancelando la autorización  de nuevas instalaciones en régimen primado de producción eléctrica, y reduciendo en más del 25% los limitados incentivos existentes para las plantas en funcionamiento. Ello ha determinado la no construcción de más plantas, así como graves problemas de supervivencia de las existentes.

Siendo importante ecológicamente el problema de la gestión de residuos, ello se agrava con la saturación de contaminantes ganaderos en grandes zonas del centro y norte de Europa, lo que ha llevado a incrementar las cabañas españolas para descongestionar aquella zona, al socaire del sistema de integración de grandes empresas cárnicas norte-europeas; no se ha abordado aún una solución generalizada. Con ello, el problema se ha trasladado en gran medida a zonas porcinas españolas como las comarcas de Osona, Urgell o Baix Ebre en Cataluña.

En base a todo ello se puede concluir que no hay futuro alguno para la generación eléctrica procedente del biogás exceptuando autoconsumos o producciones en islas, siendo difíciles de rentabilizar las primeras con la legislación actual y extrañas las segundas para potencias elevadas en un país industrializado. Pero ello no significa la muerte del biogás como fuente de generación energética. Se le necesita, y no solo por motivos ecológicos, sino también por razones económicas, dado su potencial para el desarrollo de zonas deprimidas y como coadyuvante a la mejora de nuestra balanza comercial internacional. Pero, fundamentalmente, porque es una oportunidad de negocio importante en un momento en que la globalización ha transferido las actividades industriales a países en proceso de desarrollo.

Y esa oportunidad se produce con la posibilidad de introducir el biogás en el mundo comercial del gas natural, y no solo ya por la identidad de su composición química, sino por competitividad en precios, ya que, gestionado adecuadamente, el biogás puede tener un coste más económico que el gas natural de origen fósil. Es decir, se trata de competir libremente en los mercados energéticos, lejos de retribuciones con marcos primados, de tan nefasta experiencia en nuestro país.

Para ello resulta necesaria una reducción importante en los costes de inversión, lo cual solo se puede conseguir introduciendo nuevas técnicas en el proceso productivo que revolucionen la acomodaticia tecnología alemana de general implantación en el continente.

Para aumentar la rentabilidad de los proyectos de biogás hay tres caminos básicos:

  1. Reducir el coste de inversión. En otras palabras, aumentar la eficiencia de producción de la planta.
  2. Reducir el coste de operación.
  3. Dar valor añadido al producto, en este caso biometano.

La empresa AGF se ha preocupado en los últimos años de investigar en estos campos, obteniendo resultados exitosos en laboratorio y en proyectos industriales, como la planta de biogás de Urbiliza Renovables en Remolinos, en Zaragoza. Estos avances han permitido la construcción de la planta de Biogasnalia, en Burgos y estar participando en proyectos internacionales de primer nivel, principalmente en Reino Unido.

Se ha conseguido una reducción sustancial de los costes de inversión pues, para potencias similares y en ciertos escenarios, estos costes se han reducido en más de un cincuenta por ciento. Y todo ello se ha conseguido mediante un proceso más eficiente, un diseño de ingeniería óptimo y una operación cuidadosa de las plantas.

De este modo, en las plantas de AGF puede obtenerse biogás ya depurado a un coste de unos 12€/MWh, muy por debajo de los precios históricamente mínimos de los mercados mundiales del gas natural.

A día de hoy puede decirse que, en casos concretos, el biometano es competitivo con el mercado de los combustibles fósiles.

AGF, por otra parte, no se ha limitado a mejorar las técnicas de obtención de biogás, sino que ha profundizado en Plantas de Enriquecimiento de biometano, comercialización del gas, en plantas de Nitrificación Des-Nitrificación de purines y procesos de higienización entre otros, ampliando el concepto de planta de biogás.

De especial interés es el desarrollo de las plantas de Nitrificación Des.Nitrificación (N.DN) pensada para minorar los negativos efectos ecológicos del exceso de nuestra cabaña ganaderas, especialmente en lo referente a la calidad de los acuíferos de las zonas de producción porcina.

Hay que destacar que todo lo comentado se ha desarrollado en un escenario como el actual, de inexistencia de protección o ayuda alguna a esta energía renovable. Pero, si disposiciones como el Real Decreto 639/2016, de apoyo al gas en el transporte pesado, se convierten en una realidad a través de las adecuadas normas de desarrollo, y los acuerdos de la Cumbre de París suponen exigencias firmes para la U.E. y para España, resulta previsible, al menos, que disposiciones de carácter fiscal otorguen una mayor ventaja competitiva a esta energía. Se haría, de este modo, un gran servicio al planeta y a las generaciones futuras.

Fernando Selva

Fernando Selva es propietario de la planta de URBILIZA RENOVABLES,
promotor de nuevos proyectos y socio fundador de AGF.